La presentadora del programa concurso que ponen de dos a cuatro de la madrugada (Nombre de mujer de tres letras que empieza por A y acaba por A), de bote inalcanzable (Una sola llamada se llevará seiscientos euros), insistencia inacabable (Te sigo esperando. Llama. Aquí estoy) y tiempo elástico (Sólo nos queda un minuto. 59 segundos, 49,48,47. Un minuto para terminar. Ni un segundo más), apagó la cámara fija, el equipo de sonido, los focos del plató y, caminando hacia la pequeña luz piloto de la puerta (EXIT), se dio cuenta de que había estado sola, completamente sola, todo el tiempo.
El cruce andino sin avión, sin carretera, y con todas las comodidades: de
Argentina a Chile de un modo increíble.
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Hay viajes que sirven para trasladarse. Pero muchas veces cambiar el modo
en que nos desplazamos, y sobre todo, sacrificar la rapidez, sirve para
experim...
Hace 2 días

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