Primero, de niño, quise ser torero, por la épica del valor que a todos nos gustaría tener; cuando vi de cerca un toro de verdad, se me pasó. Ser músico o cantante también resultaba una buena alternativa, y artística también; soy tan tímido que me es imposible tocar con público, y cantar (destrozar canciones) ni te digo. De jovenzuelo, más que nada por influencia televisiva, quise ser piloto o médico. Lo de volar no se pudo cumplir porque resulta difícil acostumbrar el cuerpo a flotar cuando ya estás talludito y tienes las carnes duras; en cuanto a lo de médico: hubiera sido terrible (hubiese llorado con mis pacientes más que curarlos). No soy hombre de acción, sino de contemplación. Por eso mi vocación auténtica es la de escribir (mal, poco, pero). Por eso a veces, sin tener mucho que decir, necesito teclear tonterías...
Las ruinas abandonadas que parecen una fantasía medieval en Francia: un
castillo con seis fortificaciones.
-
Si me siguen en el blog y en mis redes, saben que usualmente llego a
lugares inusuales o poco conocidos. En mi recorrido en la ruta por el
corazón de la ...
Hace 1 semana
