Gracias, Suma De Lo Vivido, por haberme hecho tal que en verano prefiero estar solo que bien acompañado. Porque sé que en el tercer cubata de chiringuito, como en el vino del aperitivo eterno, está la verdad inconsciente pero no la diversión inconsistente, y que un bikini escandaloso esconde tanto como un vestido de novia; y porque entiendo que la belleza de las puestas de sol en los lugares fotogénicos es la misma que la de las que contemplo desde el coche cuando vuelvo a casa desde el trabajo. Te agradezco que me hayas hecho aburrido, antipático, raro... pero no ridículo. Te ruego, por favor, no me dejes caer en la estupidez vacacional en la que el color de las luces define lo especial que es la noche. No permitas que se apodere de mí la sensación de que el bronceado es el objetivo de mi ocio, ni me abandones cuando la música de la verbena empiece a sonar. Amén.
Las ruinas abandonadas que parecen una fantasía medieval en Francia: un
castillo con seis fortificaciones.
-
Si me siguen en el blog y en mis redes, saben que usualmente llego a
lugares inusuales o poco conocidos. En mi recorrido en la ruta por el
corazón de la ...
Hace 1 semana
