sábado, 26 de mayo de 2012

jueves, 24 de mayo de 2012

Ni nos queda ya París. Cenizas mojadas 5


No finjas.
Sé que no miras nada,
aunque tienes los ojos abiertos.
Y esos suspiros...
Deben ser falsos.
Tú no tienes sentimientos.
¿Ves yo?
No pregunto. Me estoy quieto.
No te rozo. Ni me acerco.
No disimulo. Lo sabes.
Sabes que te tengo miedo.

domingo, 20 de mayo de 2012

Ni nos queda ya París. Cenizas mojadas 4


Envuelvo mis labios con tus besos soñolientos
que recuerdan al perfume adormecido de tu nuca.
Y arrastro las cadenas que cuelgan de tu cuello,
como el fantasma que a veces pasa por tus ojos.
Me hundo en el pozo de esos astros alejados del sol,
mirando arriba el redondo acariciar
que concede tu sonrisa.
Y peleo con la lógica testamentaria de tus labios,
que me dicen que me quieres;
y me odian.

miércoles, 16 de mayo de 2012

sábado, 12 de mayo de 2012

Ni nos queda ya París. Cenizas mojadas 2


Tu espalda
marca límites de horizonte
al llano de mi cama.
Entrando por la ventana,
ascienden por tus brazos
vientos de lluvias cercanas.

martes, 8 de mayo de 2012

Ni nos queda ya París. Cenizas mojadas 1


La única prueba de amor
de que no podría dudar
es, si dormida,
olorosa,
te vuelves
y me besas el hombro.
Sin abandonar el ritmo
de respiración del sueño,
sin saber...
que estoy despierto.

viernes, 4 de mayo de 2012

La magia de los pianos


Si algún día tengo la posibilidad, me compraré un antiguo piano de cola, aunque no sé tocarlo, aunque nadie lo toque, para que amanse el aire de la habitación en que esté callado, para que la música que lleva dentro se esparza como un perfume por la casa, para que de vez en cuando venga el afinador y el aire brille de chispas dispersas de tonos flojos. Colocaré en su atril partituras amarillentas de Bach (por si las necesita, que quizá), en hojas sueltas, desordenadas y un poco arrugadas, como si alguien, mucho tiempo atrás, las hubiera dejado en la pausa de un ensayo y no hubiera vuelto nunca.  No me atreveré a acercarme mucho. Ni se me ocurrirá pulsar sus teclas; sería un accidente, convertiría su existencia en ruido. Si viene a casa alguna visita y sugiere tocarlo, disimularé: el café ya está, se está más fresco en el jardín, está desafinado (mentira)... Ese piano no se toca. Sólo está. Y es suficiente; demasiado para mí, tal vez.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Nada, gracias

"Si vivís hasta los ochenta, habréis dormido treinta años, ido a la escuela y hecho deberes cerca de nueve años y trabajado casi catorce años. (...) Después gastaréis, como mínimo, doce años en limpiar, hacer la comida y cuidar a los hijos; os quedarán como máximo nueve años para vivir. (...) Y todavía osaréis emplear esos nueve años en fingir que tenéis éxito actuando en este teatro sin sentido..."
Nada, Janne Teller
Lectura recomendada.


Post Scriptum: Este blog se está convirtiendo en lo que debió ser desde el principio: no una muestra absurda de lo que escribo, sino un extracto interesante de lo que leo. Más vale.