miércoles, 30 de junio de 2010

Profe

El día en que se jubiló, el viejo profesor quemó sus libros y la enorme caja del fichero en el que había ido juntando, en diversos formatos, colores y tamaños, las fichas y listas de todos sus alumnos. Allí estaban las fotos, descoloridas, y las notas, olvidadas seguro, como la disciplina y la ciencia aprendidas o suspendidas. Reseñas de miles de exámenes con tachones, de redacciones corregidas en rojo, de ejercicios en la pizarra, de preguntas orales, de pruebas de lectura... Todo ello codificado en un sistema personal de números, letras y colores que se había ido perfeccionando a cada curso.
No recordaba más de una docena de aquellas caras, y pronunciar en vacío sus nombres era como leer el listín telefónico; si hubiese corregido de nuevo sus exámenes, la nota hubiera sido distinta, como examinando y examinador eran ahora diferentes. Ni uno sólo de aquellos chavales, hombres y mujeres ya, le recordarían tampoco; y mucho menos lo que intentó enseñarles, que él empezaba hoy a olvidar también. Las caracterizaciones de sus comentarios de ficha ("pasivo", "inteligente", "descuidado"...) no serían aplicables ahora a los sujetos que entonces no eran más que proyectos de sí mismos.
- Nada - se dijo-. No ha servido para nada.

martes, 29 de junio de 2010

El Juicio Final

El día del Juicio Final, los faraones confirmaron sus sospechas: no eran divinos. Y, desde luego, el más contrariado fue Nietzsche. El resto, seamos sinceros, no se lo esperaban. Algún Papa incluso lloró emocionado antes de verse relegado al final de la fila ("los últimos serán los primeros"). Luego vino el llanto y el rechinar de dientes y todo eso.
Tampoco fue para tanto.
La verdad: más parafernalia que otra cosa.
Estaba todo excesivamente preparado.
Ni un resquicio para la espontaneidad.

lunes, 28 de junio de 2010

Ilógica

La ilógica intrínseca de las prisiones, los campos de concentración y los colegios es que si un día, en un determinado momento, todos los prisioneros, todos, a una, todos los niños, a la vez, deciden que quieren salir, de verdad, sólo salir, sin alternativa, sin que les preocupe lo que tengan que dejarse en el camino, sin que les importe morir, sin que les dé miedo el castigo... los muros y las alambradas serían franqueados y los vigilantes y los maestros serían arrollados. Muchos morirían; quizá todos sufrirían su castigo. Pero las cárceles dejarían metafísicamente de existir desde ese mismo momento.
No se podría, nunca más, volver a pensarlas.

Citas con miga 3

Lo daría todo por un poco más.
(Sr. Burns, de Los Simpson)

martes, 22 de junio de 2010

Saramago


Ahora que ha pasado la vorágine de su muerte (¿por qué no nos dejamos morir en paz?) y que todo parece dicho (incluidas bastantes estupideces, que es lo único que pueden decir los estúpidos, aunque sean estúpidos santos o estúpidos bienpensantes), permitidme, por favor, una simple cita. No es exacta, pero me escocerían los ojos si ahora me pongo a hojear sus libros para comprobarla:
"Nacemos sin saber para qué y morimos sin saber por qué."
José Saramago (1922-2010)

lunes, 7 de junio de 2010

Lectura recomendable: La historia siguiente, de Cees Noteboom

-¿Crees que seguiremos existiendo?
-No -respondí sinceramente-. Ni siquiera estoy seguro de que existamos -quise haber dicho, y entonces lo dije.
-¡Bah, qué tontería! -sonó muy dialectal. Pero de repente me cogió de las solapas de la chaqueta-. ¿Vienes a tomar una copa conmigo? -y sin transición, tocando mi pecho con su dedo-- ¿Y entonces esto? ¿Acaso tampoco existe esto?
-Este es mi cuerpo -dije. Sonó pedante.
-Sí, eso lo dijo también Jesucristo. Así que al menos admites que existe.
-Sí, bueno.
-Y entonces cómo lo llamas. "Mi", "yo", algo así, ¿no?
-¿Es tu yo el mismo de hace diez años? ¿Será el mismo dentro de cincuenta años?
-Para entonces espero no existir ya. Pero ahora dime: exactamente, qué crees que somos.
-Un conjunto de circunstancias y funciones compuestas y siempre cambiantes a las que decimos "yo". Tampoco sabría decirte nada mejor. Hacemos como si fuera invariable, pero varía continuamente hasta que se suspende. Pero seguimos llamándolo "yo". De hecho es una especie de profesión del cuerpo.
-¡Vaya!
-No, lo digo en serio. Este cuerpo más o menos casual o este grupo de funciones tiene la tarea de ser yo durante su vida. Se parece mucho a una especie de profesión. ¿O acaso no?
-En mi opinión estás un poco chiflado -dijo-. Pero lo cuentas muy bien. Y ahora quiero una copa.
La historia siguiente, Cees Noteboom

miércoles, 2 de junio de 2010

Citas con miga

El misántropo: El sol no sirve más que para revivir las moscas que me chupan la sangre.
JULES RENARD

martes, 1 de junio de 2010

No sé escribir poemas...

Me gustan los días cortos.
Cabe menos sufrimiento.
Y menos dicha, dirás.
Nunca hay dicha para todo un día.
Recuerdo que amanecía
y me marchaba de tu cama
saliendo al frío
con el roce de tus mejillas en mi pecho.
Y el día acababa ahí.
Y cuando
tras el fluir ilusorio de las horas
llegaba a casa
y me recibían la tibia luz
de esa lámpara japonesa de papel
y el viento de verano en las cortinas.
Ahí empezaba otro.
No mires el reloj.
Es el ser de las cosas.
No se puede ser feliz
durante todo el día.