La presentadora del programa concurso que ponen de dos a cuatro de la madrugada (Nombre de mujer de tres letras que empieza por A y acaba por A), de bote inalcanzable (Una sola llamada se llevará seiscientos euros), insistencia inacabable (Te sigo esperando. Llama. Aquí estoy) y tiempo elástico (Sólo nos queda un minuto. 59 segundos, 49,48,47. Un minuto para terminar. Ni un segundo más), apagó la cámara fija, el equipo de sonido, los focos del plató y, caminando hacia la pequeña luz piloto de la puerta (EXIT), se dio cuenta de que había estado sola, completamente sola, todo el tiempo.
Las ruinas abandonadas que parecen una fantasía medieval en Francia: un
castillo con seis fortificaciones.
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Si me siguen en el blog y en mis redes, saben que usualmente llego a
lugares inusuales o poco conocidos. En mi recorrido en la ruta por el
corazón de la ...
Hace 1 semana

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